Good tidings (Buenas nuevas)

7/06/2018

Para amantes del teatro experimental

Hace unos años, la directora de este montaje encontró, por casualidad unas cartas escritas por una familia judía polaca a su hijo emigrado a Jerusalem en los años anteriores a la segunda Guerra mundial y durante los primeros años de esta. Estas cartas nos presentan la evolución de esta familia arrastrada por la historia misma. Nos presenta historias cotidianas de la mano de los distintos miembros de la familia. Con esta obra la directora, que es parte activa del montaje, exorcisa sus fantasmas mediante un lenguaje teatral más cercano a la performance que al teatro.

Dividida en varios bloques que corresponden a un periodo de tiempo distinto y representada en inglés y Yidis, los actores se meten en la piel de los miembros de esta familia cambiando de personaje en cada bloque y nos cuentan y CANTAN las cartas. Sin prácticamente ningún elemento escénico más que unas sillas y las reproducciones de algunas de estas cartas, le hablan al publico, sentado alrededor del escenario, directamente a la cara y mirándonos a cada uno de nosotros directamente a los ojos. Apoyados en unas pantallas con la traducción al castellano, no se busca tanto el entender lo que ocurre, sino en crear un ambiente que el espectador sienta, aún sin entender las palabras.

A la salida, invitan al público a ver tocar y leer las cartas y a un pedacito de un bizcocho tipico Judío, lo que es un punto a su favor, la verdad.


Todo lo que necesitas para ir al teatro

Good tidings (Buenas nuevas)

Good tidings (Buenas nuevas)

En Good tidings (Buenas nuevas), Naomi Yoeli cuenta la historia de su padre, tal y como ella fue descubriéndola a través de la correspondencia que sobrevivió a una inundación de su apartamento.Un trabajo escénico de enorme sencillez, en parte cantada a cappella, en el que los actores van evocando sucesivamente a los diferentes miembros de la familia, con emoción pero asimismo con distancia.

SINOPSIS

Escritas entre 1934 y 1941, originalmente en yidis y polaco, estas más de cien cartas y tarjetas reflejan la comunicación entre un joven que se fue a vivir a Palestina, entonces bajo mandato británico, y sus familiares que quedaron atrás en la Galitzia oriental, en la localidad Ternópil, cuya población era mitad polaca mitad judía y ucraniana. El contacto entre ellos terminó de forma abrupta con la Operación Barbarroja y los alemanes entrando en la ciudad. “Probablemente tendremos que ir a vivir a otro sitio, así que será mejor que dejes de escribirnos.”

En el siglo XXI, la hija que se ha criado en Israel reconstruye a través de los mensajes y unos pocos objetos este testimonio personal, que es a la vez una mirada al pasado europeo-israelí.

 

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